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¿EN QUÉ HA ESTADO Y EN QUÉ ESTÁ AHORA EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL?



Un balance para afrontar con claridad el segundo semestre

El siguiente artículo es la primera parte de una discusión más amplia, donde en primera instancia veremos elementos sobre la maniobra que ha seguido el movimiento estudiantil respecto de la publicación de pliegos reivindicativos o programáticos, mientras que en la segunda abordaremos directamente el contenido de estos documentos desde el 2010 hasta hoy.
Previo a la marcha del 5 de Septiembre en nuestras facultades e institutos muchos fueron los compañeros que planteaban que no estaba claro en qué estaba el Movimiento Estudiantil y más específicamente la CONFECH, en tanto organismo coordinador de las Federaciones Universitarias. Sin embargo esto no significa que las distintas apuestas políticas no estén operando en el escenario, sino que somos nosotros como estudiantes los que pasivamente hemos dejado pasar algunas cuestiones importantes.

Sin ir más lejos, ese mismo 5 de Septiembre luego de una marcha que oscila entre los 25 mil y 80 mil asistentes (dependiendo de si le creemos a la intendencia o a la propia CONFECH), se presenta públicamente un documento elaborado principalmente desde la UC, intentando tomar todos los insumos producidos por el Movimiento Estudiantil.

El documento se genera después de un primer semestre en que la conducción de la movilización estudiantil ha estado supeditada al contexto electoral y esta no es la excepción, pues el objetivo del mismo no tiene que ver con preparar al movimiento para una disputa o un escenario de negociación en posición de fuerza, sino para presentar a la ciudadanía (y a los candidatos) las “posiciones programáticas del movimiento estudiantil”.

En el CONFECH del 28 de Septiembre se determina una nueva fecha de Movilización para el 17 de Octubre, caracterizada en el marco de las elecciones donde se planteará que los conflictos sociales no se resuelven sin la participación de los actores sociales. Habrá que esperar cómo reaccionan nuestros espacios a este evento.

¿Por qué se ha supeditado la coyuntura estudiantil al contexto electoral?


Más que hacer una crítica a priori de electoralismos o de oportunismos, lo importante es reconocer cuáles son las lecturas y prioridades de las fuerzas más visibles y con mayor fuerza en la CONFECH. Para nuestra Universidad es relevante la posición de la UNE, de Izquierda Autónoma y de las JJCC.

En primer lugar, destaca que estas 3 fuerzas tienen apuestas parlamentarias: La UNE con Sebastián Farfán en Valparaíso; Izquierda Autónoma levantó 3 candidatos, Gabriel Boric por Magallanes, Francisco Figueroa por Ñuñoa y Daniela López también por Valparaíso; las JJCC tienen diversos candidatos al Parlamento, pero las más vinculadas al Movimiento Estudiantil son sin duda Camila Vallejo por La Florida y Karol Cariola por Recoleta e Independencia.

En segundo lugar, la UNE tiene como candidato Presidencial a Marcel Claude y apuesta por una CONFECH que sea abiertamente crítica a la candidatura de Bachelet, mientras que las JJCC claramente apuestan a lo contrario. Por su parte, si bien la Izquierda Autónoma no ha explicitado su apoyo a ninguna candidatura presidencial, ha sostenido una política cuyo eje central es mantener al movimiento estudiantil en la palestra mediática, apostando a su visibilidad en un contexto electoral y planteando ya en el mes de Mayo que el Gobierno de Piñera acabó y que por tanto no había nada concreto que disputar este año más que tensionar el escenario electoral desde el movimiento social.

Es precisamente por estas prioridades y por estas apuestas que hacia abajo la línea del movimiento se ha traducido en marchas periódicas que no buscan instalar ninguna reivindicación (o lo que es lo mismo, instalar cualquiera o instalarlas todas) y que luego del 5 de Septiembre ha desaparecido del mapa.

En nuestra Universidad el primer semestre se habló de una escalada ascendente de movilizaciones que tuvo dos expresiones: espacios que estuvieron en paro para alimentar la coyuntura nacional (como la Facultad de Derecho) y espacios que estuvieron en paro y/o toma tanto en base a las convocatorias nacionales, pero también en función de sus propios conflictos internos (Artes Centro, INAP, FAU, Bachillerato, Ciencias, etc). Sin embargo, si recogemos las declaraciones de nuestros dirigentes en todas las marchas del año, advertimos que nunca hubo un correlato con estos pequeños escenarios de lucha y que nunca se sobrepasaron las mismas banderas que se enarbolaron el 2011 (Educación Gratuita, Renacionalización de los RRNN) que hoy al ser simples consignas han sido absorbidas por algunos candidatos presidenciales sin mayores aportes programáticos.

Por tanto, en términos prácticos y en términos de contenidos, la movilización estudiantil este 2013 ha estado orientada a responder al escenario electoral más que a las lecturas sobre las necesidades y proyecciones de una lucha estudiantil antagónica al modelo.

Volviendo a los documentos del CONFECH: 2011 al 2013


Si queremos evaluar correctamente la última maniobra del CONFECH es necesario hacerlo en términos de su forma, de su significado político en la coyuntura, pero también en términos de su contenido y todo ello en perspectiva histórica.

El año 2011 se generó un petitorio en medio de las movilizaciones que atravesaban a todo el país, secundarios y universitarios en paros y tomas. Se inició con el ultimátum que hace la CONFECH al Gobierno cuyo plazo para responder sería el 21 de mayo de ese año.

En julio el Gobierno responde con el GANE (Gran Acuerdo Nacional por la Educación) que daría lugar a una mesa de negociación donde no se generó ningún acuerdo ni voluntad de ceder por parte del Gobierno. Frente a esto, la conducción (representada ese año fuertemente por las JJCC) presenta el GASE (Gran Acuerdo Social por la Educación), documento que no tuvo mayor repercusión entre los compañeros sino que fue generado precisamente en función del posicionamiento mediático que debía sostener el movimiento en conflicto.

El movimiento del 2011 comenzó a decaer luego de 7 meses de movilización donde, sumado al desgaste propio de cada espacio, se introdujeron presiones desde el Gobierno con respecto a la pérdida de beneficios socioeconómicos y del mismo año académico, donde muchos secundarios efectivamente perdieron el año por no acogerse al Plan Salvemos el año escolar.

A inicios del 2012, donde la vocería del movimiento estuvo centrada en Gabriel Boric (UCH, Izquierda Autónoma) y Noam Titelman (UC, NAU) se comenzó a hablar ya en enero de que este sería el “año de las propuestas”. El primer semestre estuvo marcado por el lobby en el Congreso y por la generación de propuestas técnicas principalmente en materia de reforma tributaria para financiar la educación gratuita.

Las marchas en comparación con el año anterior empezaron a decaer en cuanto a convocatoria (no volvimos a los 200 mil en la calle) pero sobre todo fueron caracterizadas por las vocerías como espacios de encuentro con un cariz eminentemente pacífico. La procesión hasta Estación Mapocho que terminaba en venta de chelas y cumbia en vivo, la pérdida del carácter de protesta de las marchas del movimiento.

El segundo semestre se inició con la tesis del Agosto Movilizado, propuesta principalmente de Izquierda Autónoma y la UNE, que consistió en un llamado a levantar las movilizaciones a nivel nacional y a generar una posición de fuerza que permitiera ganar ciertos puntos estratégicos que constituirían ganadas morales para el movimiento, como la derogación de los DFL que impiden la participación estudiantil y que afectan fundamentalmente a los compas de instituciones privadas.

Se emite un documento llamado “los 5 puntos” que no generó mayor repercusión y los paros no pasaron más allá de la primera semana de septiembre.

Este año, el documento presentado el 5 de septiembre tiene más bien el carácter de un programa que el de un petitorio, es decir, busca sentar las bases de un modelo educativo desde la mirada de los estudiantes más que demandas inmediatas que apunten a un enemigo en la coyuntura actual. Se plantean como propuestas a discutir por la ciudadanía y claramente permitiría a la conducción entablar un debate más directo con las distintas candidaturas.

El hecho de que el documento tenga un carácter programático implica que introduce algunas novedades interesantes: incluye propuestas para el educación parvularia, básica y media y se posiciona en debates más amplios, como la renacionalización del cobre, reforma tributaria y terminar con las AFP.

¿Cómo evaluar desde nuestros espacios esta maniobra?

Los objetivos que tenía el documento eran abrir la discusión programática sobre educación en el “mundo social” y reposicionar al movimiento estudiantil en el escenario nacional. Sin embargo, destacan las dificultades operativas que tuvo la CONFECH tanto para la elaboración del documento como para la logística de la movilización:

- Se pretendía entregar el documento en una marcha fijada para el 29 de Agosto, cuestión que debió posponerse luego de que se vieran las dificultades de convocatoria y que el documento aún no existía. La fecha de la marcha se cambia para el 5 de Septiembre y la convocatoria se concentra en Santiago.

- La última versión del documento se termina la noche antes de la Marcha, por lo que no fue la misma versión que algunos (muy pocos) espacios alcanzaron a discutir.

- La marcha, por otra parte, fue recaracterizada en el CONFECH del 31 de Agosto, donde se incorporó con fuerza que la Marcha sería también por los 40 años. De hecho circularon dos videos, el primero sobre las consignas generales del movimiento estudiantil (Gratuidad, etc) y otro especialmente dedicado a los 40 años llamando a la Marcha, con Benjamín Vicuña incluido. A dos días de la marcha no estaba claro exactamente por qué sería. Para la mayoría era simplemente una marcha CONFECH a la que hay que asistir si o si.

- La ACES se desmarcó del documento, en palabras de su vocera Isabel Salgado “nos restamos de lo que ha sido la propuesta lanzada desde el CONFECH, porque creemos necesario que se siga trabajando y se siga profundizando en las demandas pero con todos los sectores de la sociedad”, cuestión que llama la atención cuando precisamente en el documento se plantea que “no es un recetario final, es una invitación a debatir la educación que queremos”. ¿Es un documento que abre efectivamente el debate? ¿Es un documento que ha logrado dinamizar en función de su creación la discusión de los diversos actores sociales y del movimiento estudiantil? A nuestro juicio eso no ha ocurrido y en base a las discusiones de los últimos plenos y Confech, nadie aspira a que el contenido del documento siga siendo revisado por las bases estudiantiles al menos este año.

En contraste con estos elementos el presidente de la U. de Valparaíso dijo que “este documento contiene la maduración más convergente del movimiento estudiantil respecto de lo que sería una propuesta educativa. En este documento está la educación gratuita, la democratización de nuestras instituciones, la forma en la cual queremos desmunicipalizar sin privatizar, la forma en la cual queremos que el Estado se relacione, la vigencia del CRUCH como una organización, cómo queremos que sea la institucionalidad educativa en Chile, esperamos que haya una respuesta desde el mundo social, que se sientan convocados por este documento y hacemos un llamado al respaldo de este documento”.

¿Qué ocurrió en algunos espacios de JGM?: 


La mayoría de nuestras facultades volvió de vacaciones la última semana de Agosto, otras no tuvieron vacaciones y por tanto hasta la semana de la marcha todavía habían espacios cerrando semestre. Dentro de este escenario fueron muy pocas las asambleas y pocos los compañeros que discutieron el documento. En los espacios donde se discutió se criticó que este no fuera el documento final a sólo días de la marcha.

Con respecto a la maniobra, entonces, si para la conducción este documento es una evolución o un avance, para nosotros es más bien un síntoma del estancamiento e incluso retroceso del Movimiento estudiantil, que no ha sido capaz de salir del marco de las candidaturas y abrir un debate real sobre la crisis de la educación que en nada se ha superado, pues para ello se requiere una actitud de lucha, un movimiento que salga a la calle a demostrar la fuerza necesaria para transformar y no sólo para hacerle guiños a las diversas candidaturas o para ser el simple telón de fondo de dirigentes que no se han hecho cargo precisamente de las tareas fundamentales del período.

El argumento de “el documento no se ha discutido” que planteó la ACES es así mismo débil, pues el problema no radica necesariamente en cuántas asambleas efectivamente se realizaron para la construcción del documento hoy, sino las razones por las cuales se prioriza apurar un documento en vez de potenciar la discusión en los espacios de base. Si estuviéramos en un escenario de conflicto donde una negociación exige respuestas rápidas y certeras, la discusión estaría puesta más en el contenido del documento más que en el cómo se validó o construyó, por ejemplo.

El objetivo de mantener al movimiento en la palestra mediática es más bien mezquino, pues en este momento lo fundamental es acondicionar a nuestros espacios para hacerle frente a lo que será la iniciativa programática del próximo Gobierno de Bachelet, profundizando nuestras demandas, recomponiendo nuestros lazos territoriales, generando capacidades de lucha frontal en contextos de protesta y generando experiencias de lucha en nuestros espacios que den vida a la necesidad de luchar y construir otra educación.

Como estudiantes tenemos la tarea de tensionar no solo al modelo, sino también a nuestros representantes en todos los niveles para que efectivamente el Movimiento Estudiantil vuelva a ser un actor en lucha. No podemos seguir asistiendo a las manifestaciones por costumbre, no podemos seguir esperando a que nos convoquen a una asamblea para discutir ni que los Centros de Estudiantes por sí solos materialicen las actividades o iniciativas que a veces se nos ocurren pero que no concretamos. Es cierto que los últimos meses la pasividad nos ha carcomido las ganas. Es momento de romper también con nuestra pasividad.


De la sucesión de hitos a la construcción de un proceso: A SUMAR Y DISPUTAR.

El 2013 ha sido un año complejo, donde si bien el movimiento estudiantil mantiene su masividad, levantando tomas, paros y generando hitos reales de protesta como el del pasado 26 de junio, también es cierto que no se han posicionado nuestras demandas y menos aún hemos dado pasos certeros para ganarlas. A casi dos meses del comienzo del paro en nuestro Campus cabe preguntarnos por los objetivos y la proyección que hoy le damos al movimiento.

Este año no sólo la clase dominante ha significado un obstáculo (con amenazas de cierre del año escolar, nula respuesta ante las movilizaciones, represión, etc.), sino que también vemos una incapacidad de parte del movimiento estudiantil en su conjunto de encauzar la movilización, dado que la conducción (dirigencias del CONFECH y otros organismos similares) no han apostado decididamente a ganar demandas ni a dinamizar el escenario más allá de la aparición del movimiento en ciertos “hitos” fundamentalmente mediáticos. Sin embargo, que esto ocurra es responsabilidad de todos los estudiantes, que debemos superar la dispersión, la pasividad y transformarnos en una voz fuerte y decidida que no permita nuevamente la intromisión de vocerías moderadas (u otras cómplices y silenciosas) en el movimiento.

Las raíces de esa dispersión y pasividad entre nosotros son profundas y sólo se rompen con organización y procesos de construcción permanentes. Hoy predomina la idea de que el movimiento estudiantil ha alcanzado una madurez suficiente para volcarnos de lleno en la lucha y que el trabajo y consolidación en cada espacio no es una tarea prioritaria.

Creemos que es otra la visión que debe regirnos. Si queremos que la movilización supere hitos (#Nosvemose8, #Yomarchoel26, #Yomarchoel11 y tantos más) y se transforme en una real “escalada ascendente” debemos asumir como prioritaria la tarea de sumar a cada vez más compañeros, de asumir que luchar no es sinónimo de parar una vez al año y marchar dos veces al mes.

Es por esto que las tareas para el movimiento estudiantil hoy son:

- Construir, disputar y ejercer un nuevo proyecto educativo, enarbolando demandas que ataquen los pilares del modelo (la eliminación del negocio educativo, la orientación del conocimiento para las necesidades del pueblo y el fortalecimiento de la educación estatal mediante aportes basales de libre disposición).

- Materializar y sostener las distintas iniciativas que han surgido en espacios movilizados, que nos permitirán apuntar a la construcción de una nueva forma de relacionarnos, de constituirnos como sujetos y de delinear el proyecto de la educación que queremos.

- Levantar procesos de lucha en todos nuestros espacios, particularmente en la Universidad de Chile, cuestionando su desigualdad a la interna, su lógica de autofinanciamiento que produce precarización en los pregrados, en el SEMDA, en las condiciones de estudio y trabajo de los compañeros; apostando a la disputa de un Proyecto Popular de Universidad enfocado en la utilidad social del conocimiento en cada una de nuestras disciplinas y en la integralidad pedagógica que debe tener su formación.

- Reivindicar la protesta callejera como herramienta de lucha, planificándola de manera estratégica y convocando a la mayor cantidad de compañeros para su preparación. De esta forma, la próxima movilización del 11 de julio debe estar enmarcada en una jornada de protesta que supere en radicalidad a la jornada del 26, pero al mismo tiempo, en un proceso de construcción de fuerzas que supere incluso los límites de un año electoral lleno de oportunismos.

Porque somos movimiento estudiantil pero apostamos a la construcción de un movimiento popular para empujar un proceso revolucionario, nuestras tareas no pueden ser otras que las que permitan avanzar en ese sentido. No nos sirven los paros sin objetivos o sin compañeros, los “hitos” sin un proceso y un plan que los determine ni las dirigencias tibias o vacilantes que hoy nos dejan como mero telón de fondo. Sólo la organización permanente y la construcción colectiva de un camino propio nos darán la victoria.

La apuesta del movimiento estudiantil en año de elecciones: ¿reacomodo del sistema o acumulación del movimiento?


Tras fuertes declaraciones y luchas de poder, en las últimas semanas se ha reordenado el panorama de las 2 grandes coaliciones políticas (Concertación-Alianza).

Por un lado, la UDI baja a su candidato presidencial –Golborne– y levanta a otro –Longueira–, que representando los ideales del Partido vuelve con fuerza a la política “grande” para hacer frente a la “izquierdización” discursiva de la Concertación, donde puede plantear sus diferencias. Por otro, la Concertación intenta mostrar su cara “progresista” sin lograrlo, dejando al descubierto sus ansias de poder, volviendo a lo más seguro: Bachelet la salvación para Chile, con una campaña ciudadana pero sin primarias y sin hacerse cargo de la administración neoliberal que efectuaron durante 20 años. La izquierdización es entonces una mentira y así como para este gobierno “la culpa era del anterior”, la Concertación se excusa en que la culpa era de la oposición, que no permitió avanzar en reformas.


Por otra parte y en la “marginalidad” política se encuentran personajes como Marcel Claude, Roxana Miranda o el mismísimo Francisco Figueroa (Izquierda Autónoma, Vice FECH 2011), que intentan hacer suyas todas las demandas de los movimientos sociales, autodenominándose como “su voz” y asegurando representar una renovación de la política.

Mientras tanto al movimiento estudiantil, disperso ideológicamente, no le es posible tener como salida política a un candidato de cualquier calaña, precisamente porque no existe cohesión en el proyecto que quiere disputar más allá de consignas que ya fueron cooptadas y no serán ganadas con bonita retórica.

Sin embargo no podemos restarnos de este escenario o ser tímidos. Debemos irrumpir. Y esto sólo lo haremos defendiendo las demandas educativas en base a un proyecto coherente con fuerza organizada detrás. No mendigando marchas sino tomándonos la calle, por ejemplo. Sólo así no seremos funcionales a este reacomodo e intento de limpieza de la “pequeña” y la “gran” política.


Cuando la movilización se estanca el modelo se adelanta


LA ESTRATEGIA DEL CONFECH FRENTE A UN NUEVO 21 DE MAYO

Año tras año se nos dice que mayo marca un momento importante para el movimiento estudiantil. Se acerca el último discurso presidencial del gobierno de Sebastián Piñera y tras ello una coyuntura electoral marcada por los ofertones y anuncios de último minuto.
 


Pero lo cierto es que la agenda de Piñera se ha mantenido intransigente. En las últimas semanas numerosos estudiantes  han sido afectados con el cambio de criterios para la asignación de becas y créditos. Sin embargo esta medida es una más del paquete de propuestas que se ha propuesto en materia de ESUP para el presente año. Ya se ha informado en prensa que el gobierno pondrá énfasis a 3 proyectos de ley en particular: (1) el reemplazo de la Comisión Nacional de Acreditación por una Agencia Nacional; (2) el nuevo sistema de financiamiento estudiantil y (3) la creación de una nueva Superintendencia. Estas medidas que se pintan de “avance” por parte del ministerio no son más que mecanismos para hacer del mercado educativo un ente más confiable, bien regulado y conveniente en cuanto a la entrega de recursos públicos.

Esta información deja en evidencia que hoy quien va ganando la partida es el gobierno, lo que nos sitúa inmediatamente en una interrogante: ¿por qué el movimiento estudiantil está ante tal desventaja? Es momento de hacer memoria. Sabemos que ni las multitudinarias marchas convocadas dos veces al mes ni los emplazamientos presenciales u escritos elaborados por el CONFECh, han sido tácticas efectivas a la hora de instalar nuestras demandas y ganarlas.  Hasta ahora los intentos por sacar a este ministro o al siguiente no nos han dejado ni un rédito y han reducido el actuar de las dirigencias al lobby parlamentario o la mera interpelación. Y si todo falla, hagamos un pronunciamiento y por qué no, invitemos nuevamente a los rectores del CRUCH.

En esa misma línea este año estamos repitiendo una fórmula común: entender el 21 de mayo como un hito crucial e interpelar al gobierno a través de la prensa para exigirle que “se pronuncie” a nuestro favor. ¿De verdad esperamos que el gobierno nos diga algo ‘nuevo’ de aquí al 21 de mayo?

Nuestra tarea hoy es desarrollar un contenido reivindicativo que no sea cooptable por las elecciones y sabemos que “gratuidad” y “fin al lucro” por si solos son carne fresca para el oportunismo de todo tipo. Además, se mantiene el desafío de gestar la capacidad de movilización con la proyección de generar la fuerza organizativa para vencer.


Cuando la movilización se estanca, el modelo se adelanta


En los últimos días nos hemos enfrentado a hechos preocupantes: el cambio en el criterio para la entrega de beneficios ha dejado a casi 20.000 compañeros sin becas para financiar sus estudios. Entendemos que esta medida que está tomando el MINEDUC no responde a una acción acotada, al contrario, se enmarca dentro de un conjunto de medidas destinadas a consolidar los avances del modelo neo liberal en el sistema de educación superior.

Es un hecho que aún no logramos poner la balanza a nuestro favor y frente a ello debemos ser autocríticos: los pasos de la CONFECH desde el año 2012 hasta la actualidad han seguido un curso excesivamente apegado a la institucionalidad vigente, preocupado más del lobby parlamentario, el posicionamiento mediático y últimamente, del contexto electoral. Cabe preguntarnos sinceramente ¿Qué ganamos con celebrar la destitución de Beyer si el modelo educativo sigue perfeccionándose y experimentando cambios que lo hacen más rentable y conveniente? ¿De qué nos sirve que los candidatos presidenciales prometan educación gratuita si lo que estudiamos día a día seguirá para el mismo mercado que criticamos?

Ante los diagnósticos autocomplacientes de nuestros dirigentes sobre la actual movilización, situamos la necesidad de asumir con un poco más de empeño la tarea de luchar y movilizarse. Una de las grandes debilidades que tenemos hoy como estudiantes es que nuestra principal herramienta de movilización – la marcha – ha perdido su capacidad de presionar. No tenemos fuerza ni siquiera para exigir recorridos que efectivamente nos visibilicen o impliquen una real protesta ante el sistema mercantil de educación. Del mismo modo, la rutinaria y repetitiva táctica del movimiento, cómo los banderazos y la reciente toma de la JUNAEB da cuenta de que poco hemos aprendido del fracaso del 2011.

¿Qué hacemos ante esto? Creemos que debemos seguir movilizándonos ¡SIN DUDA! Pero tenemos que asumir este proceso en coherencia con una disputa a largo plazo que nos permita construir fuerzas para transformar nuestra educación desde su aspecto más concreto hasta el más estructural.
En las calles levantamos con fuerza aquel grito que dice “porque el pueblo está cansado de las leyes del mercado” pero cuando se termina la marcha y volvemos a clases parecemos ignorar que son esas mis más leyes del mercado las que definen qué estudiamos, cómo, con qué objetivos y prioridades. Para nadie debe ser un misterio que el Proyecto Educativo de la Universidad de Chile no tiene como objetivo central formar un conocimiento útil para resolver las problemáticas en nuestro país ni tampoco formar profesionales críticos que cuestionen las lógicas imperantes.

Por eso hoy decimos bien claro que si lo que está en disputa es la Educación que queremos no podemos seguir siendo actores pasivos en nuestro proceso educativo. Una educación digna e igualitaria no va a ser construida por los que hoy día dominan. Por eso debemos tomar el toro por las astas y disputar también el Proyecto Educativo de nuestra Universidad.

El llamado entonces abarca tres aspectos: el primero es construir claridades sobre la educación que queremos, el segundo es iniciar procesos de movilización decididos a disputar el proyecto educativo de la Universidad de Chile; el tercero y quizás el más importantes es a empezar a ejercer nosotros mismos desde ahora en adelante una forma distinta de concebir nuestra educación y nuestra formación profesional.

¡Por un nuevo Proyecto Educativo, a construir desde abajo la educación del pueblo!


Movimiento estudiantil: Las tareas para el repunte 2013, ¡Lo damos vuelta!



El 11 de abril se viene una nueva marcha convocada por la CONFECH hasta ahora bajo una idea general de “luchar por la Educación Pública” y para la cual se ha convocado al menos en la Chile a jornadas de discusión con el objetivo de caracterizarla. El problema es que algunos dirigentes ya tienen muy claro por qué es la marcha y ya lo han manifestado en la prensa: “El 11 de abril vamos a marchar en las calles para buscar que esta acusación constitucional (contra Beyer) tenga validez”, Diego Vela, presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica (Feuc); “Hacemos un llamado a la oposición para que tenga una postura clara (...) están del lado de los lucradores o del lado de los estudiantes”, Andrés Fielbaum, presidente Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (Fech).

La estrategia fallida de interpelar a las autoridades de turno y aprovechar de posicionar amplias consignas se repite mientras los estudiantes nos preguntamos por qué todavía no se asume que el 2011 terminó y que un nuevo escenario requiere una estrategia diferente. Cabe presentar entonces algunos elementos para hacer este balance.




¿Realmente, cómo está el Movimiento Estudiantil? No cabe duda de que hoy existe mayor simpatía y conciencia acerca de las injusticias del modelo, pero también sabemos que esa fuerza es incipiente y que aun tiene puntos débiles. Una expresión de ello son las pocas claridades y coherencia entre las demandas. La MESUP (Movimiento de educación superior privada) habla de estatización como demanda estructural, mientras que fuerzas políticas con alta presencia en la CONFECH como Izquierda Autónoma, el PC y la UNE están definiendo posibles candidatos para las parlamentarias y presidenciales. La coherencia del movimiento es por tanto el primer desafío.

¿Cómo está el modelo? Por otro lado y después de dos años de movilización nos encontramos con un modelo educativo buscando reacomodarse (ver cuadro) para evitar nuevos grandes errores (como la U del Mar) y volver al sistema confiable tanto para los “consumidores” (nosotros) como para los inversionistas de todo tipo que acumulan tanto a partir de la educación privada como estatal. Otro desafío es entonces que todos conozcamos esos avances y sus expresiones concretas en nuestros espacios.


En este escenario ¿cómo repuntar? Lo primero es, sencillamente, enmendar el camino y no repetir fórmulas fallidas: las interpelaciones, el mero posicionamiento, el creer que las presidenciales y parlamentarias son un “buen escenario”. Lo segundo es abrir escenarios de lucha en todos nuestros espacios, porque sabemos que sólo luchando acumulamos fuerzas y porque debemos enfrentar desde ya todas las expresiones del mercado en nuestra educación, incluyendo nuestra Universidad.


Avances del modelo:
-         Endeudamiento de las UEs a largo plazo desde el 2011.
-         Crédito único que reemplaza al CAE, 2% de interés pero subsidiando con plata estatal a los bancos.
-         Fondo Basal por Desempeño, creado el 2012 como modelo de financiamiento al sistema (futuro adiós al AFD).
-         Aranceles de referencia se calcularán considerando “empleabilidad” y “sueldo” (2014), si tu carrera no es rentable, el arancel de referencia será mucho menor al real.
-         Proyecto para reemplazar la institución encargada de acreditar, sin cuestionar los criterios de acreditación actual.


No pasa na' con las becas... ¿Qué pasa con el movimiento estudiantil?

Desde antes de entrar a clases el Gobierno se ha reído de los estudiantes. Piñera y Lavín son los responsables de que muchos de nosotros tengamos que aguantar retrasos en la entrega del pase, becas y beneficios, nos han tenido haciendo malabares para poder ir a clases, almorzar, sacar fotocopias y transportarnos, entre otros gastos o derechamente nos han quitado becas de la noche a la mañana sin previo aviso: El caso de la Beca Presidente de la República implica que no serán pocos los que tendrán que sacar de quién sabe donde los 50 mil pesos mensuales con los que se mantenían.
El Gobierno no tiene ni tendrá la voluntad de ampliar los beneficios y devolver las becas. Es responsabilidad del movimiento estudiantil, de todos nosotros, pararles la mano dando un necesario paso hacia una educación estatal y gratuita.
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