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Porque luchamos por una nueva sociedad, todos a CONSTRUIR, DISPUTAR Y EJERCER una universidad al servicio del pueblo
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Editorial: ¡A construir, ejercer y disputar el Proyecto educativo que queremos!

¡A construir, ejercer y disputar el Proyecto educativo que queremos!
  
Ad portas del último mensaje presidencial y a pese a lograr masividad en las esporádicas marchas convocadas, el gobierno no ha frenado sus iniciativas  en lo que a ESUP respecta. En materia de financiamiento y bajo la lógica de la focalización del gasto social, el cambio en los criterios para la asignación de beneficios ha dejado a cerca de 20.000 compañeros sin la posibilidad de estudiar.

Quién es el actor con la voz más fuerte es algo que queda claro cuando observamos la implementación de medidas como la requintilización o incluso cuando nuestras dirigencias piden autorización para marchar por la Alameda, obteniendo como respuesta un recorrido donde nos encajonan fácilmente como ratones (8 de mayo).

Es por esto que planteamos la necesidad de ser autocríticos en los pasos que se han seguido desde el CONFECh 2012 a la fecha, y es que sus dirigencias han estado más preocupadas de las elecciones presidenciales y la interpelación tanto al gobierno de turno como a los posibles candidatos, que de construir la fuerza que nos permita disputar la nueva educación.

Como Plataforma Colectiva creemos que la construcción de esa fuerza se da al calor de los procesos de movilización y organización permanente donde enfrentamos la lógica neoliberal más allá de la nebulosa en la cual habitualmente se sitúa, y que nos permiten comprender que nuestras carreras, cómo y con qué objetivo las estudiamos también está determinado por las leyes de mercado. Por tanto, es necesario ser sujetos activos en el desarrollo de luchas en pos de nuestro proceso educativo.

Los problemas evidenciados en movilizaciones de la Chile y de nuestro campus como Antropología el 2011, o la reciente toma de Artes, son ejemplos que cuestionan el discurso público de la UCH y cómo en realidad esta valida el autofinanciamiento, la segregación y la competitividad en la educación. Enmarcado en ese cuestionamiento está el proceso de discusión de JGM que se inició el 30 de abril en la asamblea de campus realizada en el Ágora y que persigue el objetivo de visualizar cuáles son las problemáticas comunes dentro de las distintas carreras, a fin de unificar miradas y tener más fuerza para plantearnos como universidad.

El llamado es a hacernos parte de estos procesos no como espectadores, sino como constructores que no descansan en la lucha.


La apuesta del movimiento estudiantil en año de elecciones: ¿reacomodo del sistema o acumulación del movimiento?


Tras fuertes declaraciones y luchas de poder, en las últimas semanas se ha reordenado el panorama de las 2 grandes coaliciones políticas (Concertación-Alianza).

Por un lado, la UDI baja a su candidato presidencial –Golborne– y levanta a otro –Longueira–, que representando los ideales del Partido vuelve con fuerza a la política “grande” para hacer frente a la “izquierdización” discursiva de la Concertación, donde puede plantear sus diferencias. Por otro, la Concertación intenta mostrar su cara “progresista” sin lograrlo, dejando al descubierto sus ansias de poder, volviendo a lo más seguro: Bachelet la salvación para Chile, con una campaña ciudadana pero sin primarias y sin hacerse cargo de la administración neoliberal que efectuaron durante 20 años. La izquierdización es entonces una mentira y así como para este gobierno “la culpa era del anterior”, la Concertación se excusa en que la culpa era de la oposición, que no permitió avanzar en reformas.


Por otra parte y en la “marginalidad” política se encuentran personajes como Marcel Claude, Roxana Miranda o el mismísimo Francisco Figueroa (Izquierda Autónoma, Vice FECH 2011), que intentan hacer suyas todas las demandas de los movimientos sociales, autodenominándose como “su voz” y asegurando representar una renovación de la política.

Mientras tanto al movimiento estudiantil, disperso ideológicamente, no le es posible tener como salida política a un candidato de cualquier calaña, precisamente porque no existe cohesión en el proyecto que quiere disputar más allá de consignas que ya fueron cooptadas y no serán ganadas con bonita retórica.

Sin embargo no podemos restarnos de este escenario o ser tímidos. Debemos irrumpir. Y esto sólo lo haremos defendiendo las demandas educativas en base a un proyecto coherente con fuerza organizada detrás. No mendigando marchas sino tomándonos la calle, por ejemplo. Sólo así no seremos funcionales a este reacomodo e intento de limpieza de la “pequeña” y la “gran” política.


Cuando la movilización se estanca el modelo se adelanta


LA ESTRATEGIA DEL CONFECH FRENTE A UN NUEVO 21 DE MAYO

Año tras año se nos dice que mayo marca un momento importante para el movimiento estudiantil. Se acerca el último discurso presidencial del gobierno de Sebastián Piñera y tras ello una coyuntura electoral marcada por los ofertones y anuncios de último minuto.
 


Pero lo cierto es que la agenda de Piñera se ha mantenido intransigente. En las últimas semanas numerosos estudiantes  han sido afectados con el cambio de criterios para la asignación de becas y créditos. Sin embargo esta medida es una más del paquete de propuestas que se ha propuesto en materia de ESUP para el presente año. Ya se ha informado en prensa que el gobierno pondrá énfasis a 3 proyectos de ley en particular: (1) el reemplazo de la Comisión Nacional de Acreditación por una Agencia Nacional; (2) el nuevo sistema de financiamiento estudiantil y (3) la creación de una nueva Superintendencia. Estas medidas que se pintan de “avance” por parte del ministerio no son más que mecanismos para hacer del mercado educativo un ente más confiable, bien regulado y conveniente en cuanto a la entrega de recursos públicos.

Esta información deja en evidencia que hoy quien va ganando la partida es el gobierno, lo que nos sitúa inmediatamente en una interrogante: ¿por qué el movimiento estudiantil está ante tal desventaja? Es momento de hacer memoria. Sabemos que ni las multitudinarias marchas convocadas dos veces al mes ni los emplazamientos presenciales u escritos elaborados por el CONFECh, han sido tácticas efectivas a la hora de instalar nuestras demandas y ganarlas.  Hasta ahora los intentos por sacar a este ministro o al siguiente no nos han dejado ni un rédito y han reducido el actuar de las dirigencias al lobby parlamentario o la mera interpelación. Y si todo falla, hagamos un pronunciamiento y por qué no, invitemos nuevamente a los rectores del CRUCH.

En esa misma línea este año estamos repitiendo una fórmula común: entender el 21 de mayo como un hito crucial e interpelar al gobierno a través de la prensa para exigirle que “se pronuncie” a nuestro favor. ¿De verdad esperamos que el gobierno nos diga algo ‘nuevo’ de aquí al 21 de mayo?

Nuestra tarea hoy es desarrollar un contenido reivindicativo que no sea cooptable por las elecciones y sabemos que “gratuidad” y “fin al lucro” por si solos son carne fresca para el oportunismo de todo tipo. Además, se mantiene el desafío de gestar la capacidad de movilización con la proyección de generar la fuerza organizativa para vencer.


Por un Proyecto de educación contra el mercado y la precarizació


Desde varias facultades de la universidad se han levantado procesos de movilización cuestionando la  labor educativa de nuestra casa de estudios. Problemas como la falta de coherencia y de sentido en las mallas curriculares de las carreras, los problemas de gestión administrativa, además de las insuficientes condiciones materiales que dificultan nuestra formación, son temas que se repiten desde FAU a Artes, pasando por Antropología, Teatro y Antumapu. Está claro que no es algo casual que dichas problemáticas se repitan en los distintos campus y carreras,  son todos síntomas de la misma condición de precarización en la que se encuentran hoy las universidades estatales. Pero ¿A qué nos referimos con precarización en la Universidad de Chile?


Es cierto que la Chile posee un carácter privilegiado frente al resto de las universidades estatales, sin embargo muchos de sus institutos y facultades también  se encuentran precarizados, no sólo en relación a la falta condiciones mínimas para estudiar, sino que sobretodo en relación al sentido que tienen las disciplinas y al rol del profesional que egresa. Lo anterior responde principalmente a que la Chile, para poder financiar sus proyectos e  investigaciones cae en las lógicas del mercado neoliberal, es decir, debe competir por fondos, sean estatales o privados. Los convenios de desempeño del Proyecto Bicentenario y del Proyecto de Pedagogías, son sólo algunos ejemplos de cómo la universidad dirige su accionar según lógicas mercantiles.

Esta relación netamente económica que condiciona nuestra institución, también tiene efecto sobre nosotros como estudiantes. Muchas veces nos compramos el discurso del “sentido público y rol social” que poco tiene de concreto y para la Universidad sólo implica un discurso para mantener su prestigio y su actual posición en el mercado universitario.
Para enfrentar eso no podemos atacar los síntomas: problemas de gestión, falta de recursos, sacar a una autoridad, participación estudiantil en la institucionalidad, etc. Estas son demandas que por sí solas se quedarían en lo gremial. Nuestra tarea es construir nuestra propia alternativa al proyecto mercantil de universidad.



Debemos hacer frente al avance y las reformas que precarizan nuestras disciplinas. Luchar porque nuestro futuro quehacer profesional se ocupe de las necesidades de nuestro pueblo. Cuestionar hacia dónde apuntan y a quién sirven nuestras carreras. Levantar un proyecto educativo que se haga parte de las luchas del pueblo.

¿Cómo disputarlo? Con organización y movilización en todos los espacios; teniendo presente que somos los estudiantes quiénes debemos ganarlo y ejercerlo pues las autoridades, sean locales o nacionales, no nos tomarán en cuenta si no tenemos la fuerza suficiente para torcerles el brazo.

Si el pueblo no está en la universidad, la universidad debe dirigirse al pueblo; A construir este camino!


Hoy somos estudiantes, mañana trabajadores

A fines del siglo XIX, en Estados Unidos, la ley prohibía trabajar más de 18 horas diarias, salvo en caso de necesidad. Es decir, el dueño de la fábrica era quien definía cuando había necesidad.




Trabajadores y trabajadoras se organizaron en demanda de una jornada laboral de ocho horas, donde su máxima era: “ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa”.

Más tarde, en el año 1868, el presidente de Estados Unidos, Andrew Johnson, dicta la llamada ley Ingersoll que establece la jornada de ocho horas para los empleados de oficinas federales y los trabajadores públicos.

De esa forma la jornada laboral de ocho horas pasa a ser un derecho para los trabajadores de oficinas federales y obras públicas. Pero no para la gran mayoría de la población: trabajadores  trabajadoras industriales que todavía se hallan sometidos a una jornada laboral de 10 a 18 horasa.
El 1° de mayo de 1886 se llevó a cabo una huelga general en Estados Unidos: 5.000 fábricas fueron paralizadas y 340.000 obreros salieron a las calles a vocear sus demandas. En la ciudad de Chicago los sucesos tomaron un giro especialmente violento que culminó en la masacre de la plaza Haymarket y en el posterior proceso amañado y ejecución de varios obreros residentes de esa ciudad.

Estos hechos sacudieron al mundo entero: el 1° de mayo se transformó en una jornada de conmemoración y lucha internacional.




¿Qué aprendizaje nos queda? 

Debemos abocarnos a superar nuestras debilidades, potenciemos nuestra organización y sentido de lucha, la cual nos hará más fuertes, más creativos y más dignos para combatir este modelo de sociedad que cada día explota a los trabajadores. Demos fin a la apatía, a la competencia y al individualismo.

Por una vida donde quepa el respeto, la justicia y la libertad
Luchando día a día se construye la nueva sociedad!

LOS DERECHOS SOCIALES Y LABORALES NO SE CONCEDEN, SE CONQUISTAN!

Cuando la movilización se estanca, el modelo se adelanta


En los últimos días nos hemos enfrentado a hechos preocupantes: el cambio en el criterio para la entrega de beneficios ha dejado a casi 20.000 compañeros sin becas para financiar sus estudios. Entendemos que esta medida que está tomando el MINEDUC no responde a una acción acotada, al contrario, se enmarca dentro de un conjunto de medidas destinadas a consolidar los avances del modelo neo liberal en el sistema de educación superior.

Es un hecho que aún no logramos poner la balanza a nuestro favor y frente a ello debemos ser autocríticos: los pasos de la CONFECH desde el año 2012 hasta la actualidad han seguido un curso excesivamente apegado a la institucionalidad vigente, preocupado más del lobby parlamentario, el posicionamiento mediático y últimamente, del contexto electoral. Cabe preguntarnos sinceramente ¿Qué ganamos con celebrar la destitución de Beyer si el modelo educativo sigue perfeccionándose y experimentando cambios que lo hacen más rentable y conveniente? ¿De qué nos sirve que los candidatos presidenciales prometan educación gratuita si lo que estudiamos día a día seguirá para el mismo mercado que criticamos?

Ante los diagnósticos autocomplacientes de nuestros dirigentes sobre la actual movilización, situamos la necesidad de asumir con un poco más de empeño la tarea de luchar y movilizarse. Una de las grandes debilidades que tenemos hoy como estudiantes es que nuestra principal herramienta de movilización – la marcha – ha perdido su capacidad de presionar. No tenemos fuerza ni siquiera para exigir recorridos que efectivamente nos visibilicen o impliquen una real protesta ante el sistema mercantil de educación. Del mismo modo, la rutinaria y repetitiva táctica del movimiento, cómo los banderazos y la reciente toma de la JUNAEB da cuenta de que poco hemos aprendido del fracaso del 2011.

¿Qué hacemos ante esto? Creemos que debemos seguir movilizándonos ¡SIN DUDA! Pero tenemos que asumir este proceso en coherencia con una disputa a largo plazo que nos permita construir fuerzas para transformar nuestra educación desde su aspecto más concreto hasta el más estructural.
En las calles levantamos con fuerza aquel grito que dice “porque el pueblo está cansado de las leyes del mercado” pero cuando se termina la marcha y volvemos a clases parecemos ignorar que son esas mis más leyes del mercado las que definen qué estudiamos, cómo, con qué objetivos y prioridades. Para nadie debe ser un misterio que el Proyecto Educativo de la Universidad de Chile no tiene como objetivo central formar un conocimiento útil para resolver las problemáticas en nuestro país ni tampoco formar profesionales críticos que cuestionen las lógicas imperantes.

Por eso hoy decimos bien claro que si lo que está en disputa es la Educación que queremos no podemos seguir siendo actores pasivos en nuestro proceso educativo. Una educación digna e igualitaria no va a ser construida por los que hoy día dominan. Por eso debemos tomar el toro por las astas y disputar también el Proyecto Educativo de nuestra Universidad.

El llamado entonces abarca tres aspectos: el primero es construir claridades sobre la educación que queremos, el segundo es iniciar procesos de movilización decididos a disputar el proyecto educativo de la Universidad de Chile; el tercero y quizás el más importantes es a empezar a ejercer nosotros mismos desde ahora en adelante una forma distinta de concebir nuestra educación y nuestra formación profesional.

¡Por un nuevo Proyecto Educativo, a construir desde abajo la educación del pueblo!


Acta Reunión abierta Abril 2013

A continuación presentamos una síntesis de algunas de las principales ideas trabajadas y expuestas durante la primera reunión abierta del año 2013 del Colectivo, el pasado jueves 18 de abril.

¿Qué es Plataforma Colectiva?


Plataforma Colectiva es un colectivo político formado de estudiantes del campus JGM. Acorde a nuestra condición actual de estudiantes, nuestro trabajo se enmarca dentro de la universidad, bajo el objetivo de generar cambios profundos en el sistema educativo. Partimos desde un diagnóstico compartido: la educación actualmente está envuelta en las lógicas mercantiles que impuestas por un modelo económico y de sociedad (el capitalismo). Somos parte activa del movimiento estudiantil y sus luchas, intentamos aportar en sus discusiones, capacidad de organización y movilización. En esa misma línea trabajamos por transformar nuestra Universidad en particular. Cuestionando cómo produce conocimiento hoy día la Chile, a quién le sirve, quiénes pueden acceder a ella, etc. En ese sentido intentamos de aportar a los procesos de transformación de nuestras carreras y nuestra universidad en su conjunto.

Entendemos que esta disputa no la podemos dar solos, ni con los estudiantes que hoy día están convencidos, por eso trabajamos por construir poder en nuestros espacios. Esto quiere decir que apostamos a transformar nuestras lógicas organizativas para incluir a más compañeros, transformar nuestros espacios de organización y generar paulatinamente una capacidad colectiva de incidir y transformar las lógicas que nos rigen.  De esta forma nuestro objetivo también es generar un sujeto estudiantil distinto, que asuma esta necesidad y que se rija por valores distintos a los imperantes (superando el individualismo, la competencia, la descomposición, etc.). Así vamos generando relaciones sociales distintas que sean el futuro sustento de una nueva sociedad. Esto quiere decir que a la vez que nos organizamos vamos transformándonos a nosotros mismos, construyendo nuevas relaciones y nuevos valores.

Hoy trabajamos en el campus JGM porque vemos que es un espacio donde si bien se dice que es un espacio combativo, articulado y coordinado, en la práctica esto no es tan así. Las facultades en términos generales mantienen un nivel de actividad política que no es permanente o que involucra a un activo que aún es muy reducido y la coordinación es limitada. ¡Nuestro objetivo es hacer efectiva esta identidad del campus!. Desde ahí nace la necesidad de trabajar en todas las facultades, apostar a que estas tengan una capacidad de organización constante, más fuerte, que convoque a más compañeros y que responda mejor a los procesos.

Así entendemos que esta lucha es una más de las que son necesarias para construir no sólo un movimiento estudiantil sino también un movimiento popular capaz de transformar la sociedad chilena de forma radical.
Nuestros principales lineamientos políticos provienen del marxismo y la izquierda latinoamericana, tomando como ejemplos a Cuba y Nicaragua. Tenemos claro que sus enseñanzas deben ser entendidas dentro del contexto y el período actual en el que nos encontramos, teniendo en cuenta la importancia de relevar la militancia de un proyecto revolucionario.

¿Qué es para nosotros la noción de pueblo?

En primer lugar, nos asumimos como parte de una clase subordinada, como hijos de trabajadores que llegamos a la universidad en muchos casos siendo la “excepción” de la familia. Nos asumimos como parte del pueblo que estudia y que por el hecho de hacerlo está en una posición de privilegio, posición que debemos usar a favor de nuestros intereses como clase, no como individuos. Para muchos, esta identificación surge y se refuerza cuando entramos a estudiar a la Chile, cuyo proyecto elitizado y arribista contrasta con las opciones de vida de nuestros padres y de muchos amigos y vecinos. Es en la Universidad que nos fuimos reconociendo como parte de un pueblo que en Chile es una mayoría abrumante y que en la Chile es minoría. Asumimos también la dificultad de pensar lo popular hoy, cuando Chile dice ser clase media y cuando toda la Chile se siente parte de la futura elite que definirá los destinos del país. Sostenemos por ello que el pueblo no es una categoría social observable a través de encuestas o debates intelectuales, por ejemplo, sino una apuesta política que se hará visible en la medida en que se haga protagonista de su propia historia.

por eso para nosotros la militancia…

·         Implica asumir esta condición de pueblo como un proyecto de vida que implica la necesidad de trabajar cotidianamente por transformar las cosas en nuestros espacios y con nuestros compañeros.

·         Construirnos a nosotros mismos como sujetos responsables, comprometidos, conocedores de la sociedad actual y constructores de una sociedad distinta.

·         Transmitir esta inquietud a todos los que nos rodean, creando también con ellos nuevas formas de entender las relaciones personales.

·         Impulsar procesos de lucha y movilización acotados (como puede ser la transformación de una carrera) o más generales (como es la disputa del movimiento estudiantil) pero que demuestran que la transformación es necesaria y posible.

·         Compatibilizar los momentos de movilización con procesos permanentes de organización.  

Así es como entendemos que de a poquito, desde abajo, con todos, vamos transformando seriamente esta sociedad. Sabemos que el camino es lento, pero confiamos en que es certero. 




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