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Porque luchamos por una nueva sociedad, todos a CONSTRUIR, DISPUTAR Y EJERCER una universidad al servicio del pueblo
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De la sucesión de hitos a la construcción de un proceso: A SUMAR Y DISPUTAR.

El 2013 ha sido un año complejo, donde si bien el movimiento estudiantil mantiene su masividad, levantando tomas, paros y generando hitos reales de protesta como el del pasado 26 de junio, también es cierto que no se han posicionado nuestras demandas y menos aún hemos dado pasos certeros para ganarlas. A casi dos meses del comienzo del paro en nuestro Campus cabe preguntarnos por los objetivos y la proyección que hoy le damos al movimiento.

Este año no sólo la clase dominante ha significado un obstáculo (con amenazas de cierre del año escolar, nula respuesta ante las movilizaciones, represión, etc.), sino que también vemos una incapacidad de parte del movimiento estudiantil en su conjunto de encauzar la movilización, dado que la conducción (dirigencias del CONFECH y otros organismos similares) no han apostado decididamente a ganar demandas ni a dinamizar el escenario más allá de la aparición del movimiento en ciertos “hitos” fundamentalmente mediáticos. Sin embargo, que esto ocurra es responsabilidad de todos los estudiantes, que debemos superar la dispersión, la pasividad y transformarnos en una voz fuerte y decidida que no permita nuevamente la intromisión de vocerías moderadas (u otras cómplices y silenciosas) en el movimiento.

Las raíces de esa dispersión y pasividad entre nosotros son profundas y sólo se rompen con organización y procesos de construcción permanentes. Hoy predomina la idea de que el movimiento estudiantil ha alcanzado una madurez suficiente para volcarnos de lleno en la lucha y que el trabajo y consolidación en cada espacio no es una tarea prioritaria.

Creemos que es otra la visión que debe regirnos. Si queremos que la movilización supere hitos (#Nosvemose8, #Yomarchoel26, #Yomarchoel11 y tantos más) y se transforme en una real “escalada ascendente” debemos asumir como prioritaria la tarea de sumar a cada vez más compañeros, de asumir que luchar no es sinónimo de parar una vez al año y marchar dos veces al mes.

Es por esto que las tareas para el movimiento estudiantil hoy son:

- Construir, disputar y ejercer un nuevo proyecto educativo, enarbolando demandas que ataquen los pilares del modelo (la eliminación del negocio educativo, la orientación del conocimiento para las necesidades del pueblo y el fortalecimiento de la educación estatal mediante aportes basales de libre disposición).

- Materializar y sostener las distintas iniciativas que han surgido en espacios movilizados, que nos permitirán apuntar a la construcción de una nueva forma de relacionarnos, de constituirnos como sujetos y de delinear el proyecto de la educación que queremos.

- Levantar procesos de lucha en todos nuestros espacios, particularmente en la Universidad de Chile, cuestionando su desigualdad a la interna, su lógica de autofinanciamiento que produce precarización en los pregrados, en el SEMDA, en las condiciones de estudio y trabajo de los compañeros; apostando a la disputa de un Proyecto Popular de Universidad enfocado en la utilidad social del conocimiento en cada una de nuestras disciplinas y en la integralidad pedagógica que debe tener su formación.

- Reivindicar la protesta callejera como herramienta de lucha, planificándola de manera estratégica y convocando a la mayor cantidad de compañeros para su preparación. De esta forma, la próxima movilización del 11 de julio debe estar enmarcada en una jornada de protesta que supere en radicalidad a la jornada del 26, pero al mismo tiempo, en un proceso de construcción de fuerzas que supere incluso los límites de un año electoral lleno de oportunismos.

Porque somos movimiento estudiantil pero apostamos a la construcción de un movimiento popular para empujar un proceso revolucionario, nuestras tareas no pueden ser otras que las que permitan avanzar en ese sentido. No nos sirven los paros sin objetivos o sin compañeros, los “hitos” sin un proceso y un plan que los determine ni las dirigencias tibias o vacilantes que hoy nos dejan como mero telón de fondo. Sólo la organización permanente y la construcción colectiva de un camino propio nos darán la victoria.

¡A hacernos cargo de nuestro espacio, construyendo para vencer!

“Si no existe la organización, las ideas, después del primer momento de impulso, van perdiendo eficacia, van cayendo en la rutina, van cayendo en el conformismo, y acaban por ser simplemente un recuerdo.”   Ernesto Guevara.

Llevamos un buen tiempo desde que iniciamos la movilización en el ICEI. Nuestra táctica ha sido el paro para sumarnos a un proceso de movilización que se estaba levantando por diferentes motivos, tanto a nivel de nuestra propia universidad como a nivel nacional.

Hoy, al igual que en años anteriores, tras llevar cierto tiempo de paralización, vemos que se repite una tónica similar: la baja en la participación condiciona la movilización más que el cumplimiento de los objetivos que ésta se propone. ¿Nos movilizamos los que somos o sumamos a más compañeros? Muchas veces al quedarnos en el resquicio bajando el quórum o en culpar a quienes no participan activamente, se invisibiliza la necesidad de una movilización convocante que sustente un proyecto político diferente, no solo en lo educativo sino también en la relación que establecemos entre nosotros.

El principal aprendizaje que nos dejó el 2011 fue que, por muchas ganas y voluntades que se tengan individualmente, eso no basta para ganar. Necesitamos ser fuerza colectiva y organizada que se proyecte en la movilización. De nada sirven todas las ganas y fuerzas que se depositen en los procesos de paralización si luego, en el resto del año continuamos nuestras vidas con toda normalidad. Nuestra tarea está en forjar experiencias de lucha, como en lograr construir la fuerza que nos permita pelear cada vez por objetivos más grandes. La pregunta que siempre ronda es ¿cómo se construye esa fuerza y junto a quién? Se hace relevante comprender que el paro de este año, así como el del 2011, se enmarca dentro de un proceso que es a largo plazo cuyo escenario y plan de lucha debemos ser capaces de generar como movimiento estudiantil en base a la fuerza construida desde la organización cotidiana y permanente sumando a todos nuestros compañeros, entendiendo que pelear por la educación debe tener necesariamente un horizonte de transformación de la sociedad.

Para que la paralización sea efectiva debe valerse de al menos elementos como la construcción, participación, y la disputa. Un paro no puede levantarse solamente por el hecho de que es necesario para organizarnos, el problema de tener que buscar constantemente mecanismos para paliar la falta de quórum asamblea tras asamblea evidencia que estar en paro no garantiza una mayor organización ni una mayor participación. También debemos apostar para que la participación aumente no sólo de modo cuantitativo, sino expresarse de modo sustantivo, siendo la base de una movilización que concrete los objetivos que se propone, lo que además de dinamizar el espacio -convocando a más compañeros-, hace crecer a quienes participan de ella, aportando en la construcción de una fuerza capaz de disputar y ganar. No es simplemente una cuestión de principios sino de necesidad: si queremos vencer somos todos necesarios, no hay atajos y toda medida que apunte a lo contrario replicará lo que el modelo nos ha enseñado: reducir la participación a una formalidad.


Construir, Disputar y Ejercer


Nuestra lucha debe tener como horizonte construir una Universidad de carácter popular, es decir, que sea capaz de ser una herramienta para el conjunto del pueblo y que además posea las condiciones materiales para desarrollarse. Además de lo anterior, debe ser capaz de disputar el sentido de la Universidad en su conjunto y del proyecto Neoliberal que se sustenta en sus distintos niveles. Porque luchamos por una nueva sociedad nos movilizamos para CONSTRUIR, DISPUTAR Y EJERCER una universidad al servicio del pueblo

Editorial: ¡A construir, ejercer y disputar el Proyecto educativo que queremos!

¡A construir, ejercer y disputar el Proyecto educativo que queremos!
  
Ad portas del último mensaje presidencial y a pese a lograr masividad en las esporádicas marchas convocadas, el gobierno no ha frenado sus iniciativas  en lo que a ESUP respecta. En materia de financiamiento y bajo la lógica de la focalización del gasto social, el cambio en los criterios para la asignación de beneficios ha dejado a cerca de 20.000 compañeros sin la posibilidad de estudiar.

Quién es el actor con la voz más fuerte es algo que queda claro cuando observamos la implementación de medidas como la requintilización o incluso cuando nuestras dirigencias piden autorización para marchar por la Alameda, obteniendo como respuesta un recorrido donde nos encajonan fácilmente como ratones (8 de mayo).

Es por esto que planteamos la necesidad de ser autocríticos en los pasos que se han seguido desde el CONFECh 2012 a la fecha, y es que sus dirigencias han estado más preocupadas de las elecciones presidenciales y la interpelación tanto al gobierno de turno como a los posibles candidatos, que de construir la fuerza que nos permita disputar la nueva educación.

Como Plataforma Colectiva creemos que la construcción de esa fuerza se da al calor de los procesos de movilización y organización permanente donde enfrentamos la lógica neoliberal más allá de la nebulosa en la cual habitualmente se sitúa, y que nos permiten comprender que nuestras carreras, cómo y con qué objetivo las estudiamos también está determinado por las leyes de mercado. Por tanto, es necesario ser sujetos activos en el desarrollo de luchas en pos de nuestro proceso educativo.

Los problemas evidenciados en movilizaciones de la Chile y de nuestro campus como Antropología el 2011, o la reciente toma de Artes, son ejemplos que cuestionan el discurso público de la UCH y cómo en realidad esta valida el autofinanciamiento, la segregación y la competitividad en la educación. Enmarcado en ese cuestionamiento está el proceso de discusión de JGM que se inició el 30 de abril en la asamblea de campus realizada en el Ágora y que persigue el objetivo de visualizar cuáles son las problemáticas comunes dentro de las distintas carreras, a fin de unificar miradas y tener más fuerza para plantearnos como universidad.

El llamado es a hacernos parte de estos procesos no como espectadores, sino como constructores que no descansan en la lucha.


La apuesta del movimiento estudiantil en año de elecciones: ¿reacomodo del sistema o acumulación del movimiento?


Tras fuertes declaraciones y luchas de poder, en las últimas semanas se ha reordenado el panorama de las 2 grandes coaliciones políticas (Concertación-Alianza).

Por un lado, la UDI baja a su candidato presidencial –Golborne– y levanta a otro –Longueira–, que representando los ideales del Partido vuelve con fuerza a la política “grande” para hacer frente a la “izquierdización” discursiva de la Concertación, donde puede plantear sus diferencias. Por otro, la Concertación intenta mostrar su cara “progresista” sin lograrlo, dejando al descubierto sus ansias de poder, volviendo a lo más seguro: Bachelet la salvación para Chile, con una campaña ciudadana pero sin primarias y sin hacerse cargo de la administración neoliberal que efectuaron durante 20 años. La izquierdización es entonces una mentira y así como para este gobierno “la culpa era del anterior”, la Concertación se excusa en que la culpa era de la oposición, que no permitió avanzar en reformas.


Por otra parte y en la “marginalidad” política se encuentran personajes como Marcel Claude, Roxana Miranda o el mismísimo Francisco Figueroa (Izquierda Autónoma, Vice FECH 2011), que intentan hacer suyas todas las demandas de los movimientos sociales, autodenominándose como “su voz” y asegurando representar una renovación de la política.

Mientras tanto al movimiento estudiantil, disperso ideológicamente, no le es posible tener como salida política a un candidato de cualquier calaña, precisamente porque no existe cohesión en el proyecto que quiere disputar más allá de consignas que ya fueron cooptadas y no serán ganadas con bonita retórica.

Sin embargo no podemos restarnos de este escenario o ser tímidos. Debemos irrumpir. Y esto sólo lo haremos defendiendo las demandas educativas en base a un proyecto coherente con fuerza organizada detrás. No mendigando marchas sino tomándonos la calle, por ejemplo. Sólo así no seremos funcionales a este reacomodo e intento de limpieza de la “pequeña” y la “gran” política.


Cuando la movilización se estanca el modelo se adelanta


LA ESTRATEGIA DEL CONFECH FRENTE A UN NUEVO 21 DE MAYO

Año tras año se nos dice que mayo marca un momento importante para el movimiento estudiantil. Se acerca el último discurso presidencial del gobierno de Sebastián Piñera y tras ello una coyuntura electoral marcada por los ofertones y anuncios de último minuto.
 


Pero lo cierto es que la agenda de Piñera se ha mantenido intransigente. En las últimas semanas numerosos estudiantes  han sido afectados con el cambio de criterios para la asignación de becas y créditos. Sin embargo esta medida es una más del paquete de propuestas que se ha propuesto en materia de ESUP para el presente año. Ya se ha informado en prensa que el gobierno pondrá énfasis a 3 proyectos de ley en particular: (1) el reemplazo de la Comisión Nacional de Acreditación por una Agencia Nacional; (2) el nuevo sistema de financiamiento estudiantil y (3) la creación de una nueva Superintendencia. Estas medidas que se pintan de “avance” por parte del ministerio no son más que mecanismos para hacer del mercado educativo un ente más confiable, bien regulado y conveniente en cuanto a la entrega de recursos públicos.

Esta información deja en evidencia que hoy quien va ganando la partida es el gobierno, lo que nos sitúa inmediatamente en una interrogante: ¿por qué el movimiento estudiantil está ante tal desventaja? Es momento de hacer memoria. Sabemos que ni las multitudinarias marchas convocadas dos veces al mes ni los emplazamientos presenciales u escritos elaborados por el CONFECh, han sido tácticas efectivas a la hora de instalar nuestras demandas y ganarlas.  Hasta ahora los intentos por sacar a este ministro o al siguiente no nos han dejado ni un rédito y han reducido el actuar de las dirigencias al lobby parlamentario o la mera interpelación. Y si todo falla, hagamos un pronunciamiento y por qué no, invitemos nuevamente a los rectores del CRUCH.

En esa misma línea este año estamos repitiendo una fórmula común: entender el 21 de mayo como un hito crucial e interpelar al gobierno a través de la prensa para exigirle que “se pronuncie” a nuestro favor. ¿De verdad esperamos que el gobierno nos diga algo ‘nuevo’ de aquí al 21 de mayo?

Nuestra tarea hoy es desarrollar un contenido reivindicativo que no sea cooptable por las elecciones y sabemos que “gratuidad” y “fin al lucro” por si solos son carne fresca para el oportunismo de todo tipo. Además, se mantiene el desafío de gestar la capacidad de movilización con la proyección de generar la fuerza organizativa para vencer.


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